Adiós al Camarada y Guerrillero del Llano

En el recuerdoLuis García Bravo.

Hoy recibo la noticia de que se nos ha ido otro gran luchador por la libertad, el guerrillero del llano Manuel Gil Prieto.

Conocí a Manolo hace ya algunos años, junto a su querida compañera, Esperanza, y los demás guerrilleros y guerrilleras de A.G.E. De todos ellos aprendí mucho, de cómo pensaban, de su lucha tras haber pasado y luchado en una guerra, conocer el exilio, las cárceles franquistas, etc. Pero de lo que más aprendí fue de sus vidas, vidas que son todo un ejemplo para cuantos hombres y mujeres defienden la libertad.

Yo cuando hablo de Manolo no lo puedo hacer sin que hable también de su querida compañera Esperanza y cuando lo hago de ella también lo hago de Manolo. Para quienes hemos tenido el privilegio de conocerlos sabemos que los dos son uno. Recuerdo momentos en intervenciones en público de Esperanza en los que cuando miraba a su compañero Manolo, se notaba no solo el amor sino la admiración en su rostro que él sentía hacia su inseparable compañera.

Recordaré siempre esa forma de hablar de Manolo. Cuando lo mirabas, no veías un mal gesto; su cara radiaba amistad y nobleza. No le recuerdo más que con su sonrisa de hombre noble y afable.

Ha partido Manolo al encuentro con los demás camaradas, luchadores por la libertad y la justicia. Nos deja el camarada, el guerrillero del llano y el amigo. Ojalá que cuando se vuelvan a encontrar todos, nos sigan mandando energías, para seguir su ejemplo y podamos derrotar el estado de impunidad que aún existe en nuestro país y conseguir la verdadera justicia a la que como ellos tienen derecho todos aquellos hombres y mujeres que lucharon y dieron sus vidas por defender la Libertad en nuestro país ante el fascismo.

Alzo mi puño cerrado en alto para darte mi más respetuoso saludo, con todo mi respeto, admiración y cariño.

Y levantando mi voz emocionada te digo hasta siempre camarada.

25 de julio de 2014

A mi querido amigo y camarada José Murillo «Comandante Ríos»

Conocí a mi gran amigo y camarada José Murillo un sábado frío del mes de diciembre de 2001, en su pueblo natal, El Viso (Córdoba), donde recibía un merecido homenaje, apoyado por sus compañeros y compañeras guerrilleros.

Fue allí donde escuché por primera vez la historia de aquel joven de 17 años que decidió marchar a la sierra para unirse a los guerrilleros antifascistas de Sierra Morena y acogerse a los ideales comunistas del P.C.E.

Pero el destino me tenía preparada la sorpresa de que esa historia, la del Comandante Ríos, yo tendría el honor de contarla muchas veces y que disfrutaría no solo de su amistad y la camaradería de José Murillo, también de su cariño, el mismo que yo siento por él.

Amistad que se consolidaba para siempre tras encontrarnos y fundirnos en un entrañable abrazo, un bonito día 12 de abril de 2001, día de mi cumpleaños, en el que su abrazo sincero y entrañable fue uno de mis mejores regalos de cumpleaños. Desde entonces vivimos muchas anécdotas y momentos inolvidables de emoción, de lágrimas, alegrías y risas.

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