Un tapiz de colores en domingo

Luis A. García Bravo
16 de febrero de 2014

Buscar cualquier excusa para visitar lugares y rincones bonitos y de gran belleza es la mejor idea que se puede tener un domingo, tras una larga semana de rutina diaria, de temporal de vientos y de mucho, mucho agua, lo que conocemos como verdaderos días de invierno. Máxime si ese domingo amanece un día espléndido, al menos mejor que los últimos días pasados durante la semana. Así que, sin pensarlo, decidimos Ana y yo salir a desayunar fuera de casa. Animamos a una pareja de amigos y los cuatros emprendimos rumbo a Castellar de la Frontera (Cádiz) con el objetivo de dar cuenta de un buen desayuno en una de las ventas del camino y de oxigenarnos y disfrutar del paisaje.

Al llegar a la estación de La Almoraima paramos en una venta y, sentados en un comedor agradable de La Cantina, dimos cuenta de un buen desayuno: pan moreno con aceite y ajo para los que como yo ya no se pueden pasar y ven con sana envidia a los compañeros cómo untan en sus respectivas rebanadas de pan manteca con lomo. Y todo regado de un buen café.

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