Hoy de nuevo, como hace más de 20 años, he vuelto a recibir noticia tuya, también esta vez la voz era la de un hijo y la diferencia, amigo mío, es que en esta ocasión era para comunicarme que tú habías emprendido tu último viaje.
Nada más colgar el teléfono, amigo, José, comencé a revivir en mi memoria aquella tarde, en que recibía una llamada, de alguien que, al otro lado del teléfono, y tras asegurarse que hablaba conmigo, me dijo: Me llamo José Merino y nací en Jimena de la Frontera.
Querías saber si de alguna forma podía ayudarte a saber en qué lugar del cementerio de Jimena de la Frontera, podían haber enterrado a tu querido padre, tras ser asesinado.
Yo te pregunte el nombre completo de tu padre porque me sonaba el apellido Merino, y tarde apenas unos segundos en contestarte, recuero tu sorpresa cuando te dije el nombre completo y te explique que había sido enlace de la guerrilla antifranquista y que por eso fue detenido y asesinado al aplicarle la Ley de Fuga.
Aquella conversación duró más de una hora, tú no salías de tu asombro y de alegría de haber podido tras tantos años saber sobre tu padre, y te dije que en cuanto se editara el libro te lo mandaría, ya que en él estaría tu padre.
Fue a partir de aquella conversación en que, a pesar de la distancia, nos hicimos grandes amigos, y fueron muchas las emociones y conversaciones que mantuvimos, como la de cuanto te dije que hicieras una carta en la cual contases a tu padre tus emociones y el cariño, etc.
También el día en que recibiste el libro, y lo abriste en plena calle, y al ver la fotografía de tu padre, te pusiste a llorar, emocionado en plena calle y creían quienes pasaban que te había pasado algo.
Por fin decidisteis venir a tu pueblo natal Jimena de la Frontera, donde se había colocado en el cementerio una placa con todos los nombres de las víctimas asesinadas por el franquismo entre los que se encontraba el del último enlace de la guerrilla antifranquista, del Campo Gibraltar, José Merino Gómez “el Alcaudón”. Y también por fin nos conocimos personalmente, pasando un gran día juntos.
Así, amigo José, que en este caluroso mes de agosto de 2024, nos has dejado y espero que, al igual que decías en la carta que le escribiste en el recuerdo a tus padres, en aquel verano de 2005, vuelvas a decirle al Aguacil del viaje, que te lleve al lado de tu padre y de la señora Francisca.
Para que pueda contarle, que entre aquel niño que recordaba el olor a poleo y el día en que su padre lo montó en aquel avión oxidado abandonado de cuando la guerra. Y de este tu amigo y que siempre te recordará, hemos peleado para que su recuerdo esté donde debe estar, en la historia y en la memoria, de quienes lucharon por sus ideales de libertad y contra el fascismo.
Hasta siempre, compañero, seguiremos conquistando la libertad.
Salud, Libertad y Esplendor.
Luis A. García Bravo
Agosto 2024