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Luis A. Garcia Bravo

En estos días que tanto se vuelve hablar del Valle de los Caídos, de cantidades en los presupuestos para exhumar fosas, etc., y, como estamos cerca de elecciones, aparecen quienes se apuntan a formar parte de lo que todos dimos en llamar la Recuperación de la Memoria Histórica [1], debemos de ser más conscientes que nunca, y es obligación de quienes ya llevamos unos años en este movimiento, advertir que cuanto más seamos mejor, pero que cuando pase toda esta euforia, sea verdad que se sigue en el trabajo diario, y no que pueda ocurrir que a los que veremos en estos meses trabajando les ocurra que, pasado un tiempo, si te vi no me acuerdo.

Cualquier formación política que lleve en su programa la recuperación de la Memoria Histórica, que debatan posibles presupuestos, para que se destinen dineros para exhumaciones, Valle de los Caídos, etc. bienvenido sea, pues sin lugar a dudas ese es el camino que debe distinguir a quienes queremos recuperar la verdad y la justicia: la unidad, el trabajo en equipo y unos objetivos en común.

Y es de todos sabido cuales son los objetivos prioritarios, pero es hora ya de que las nuevas generaciones sepan que son ellos quienes tomarán el relevo generacional. Nosotros, nietos e hijos de quienes vivieron la guerra, la posguerra y la dictadura, tenemos que ser conscientes que nuestro relevo está llegando y hemos de trabajar junto a nuestros jóvenes, para que ellos sigan en esa lucha por la Recuperación de una parte de nuestra Memoria Histórica, que el fascismo enterró bajo la gran loza del olvido.

Por eso debemos de darles a nuestros jóvenes la importancia a que tienen derecho y que es el del saber, que afortunadamente dominan gracias al esfuerzo que hemos hecho todos porque así sea, nuestros jóvenes están preparados para tomar las riendas de cuanto la sociedad demanda en cualquier materia o trabajo, pero no es así en cuanto al conocimiento de esa parte de nuestra historia que nosotros llevamos mas de 21 años tratando que se conozca, y en la que hemos conseguido muchas cosas y de la que nos queda el objetivó principal, la Justicia.

La sociedad les ha negado a nuestros jóvenes algo que también les fue negado a las victimas del franquismo y que no es otro que el derecho a SABER, sin tener en cuenta que se les esta negando a quienes comienzan ya a regir el día a día de nuestro país, algo tan importante como es una parte de la historia del país donde han nacido y viven.

Nosotros, quienes comenzamos y quienes formamos el movimiento memorialista, debemos de ser lo suficientemente lúcidos para saber que se esta abriendo una nueva etapa en nuestro movimiento, donde afortunadamente hay jóvenes muy preparados y con carreras que son el combustible de nuestro movimiento, pero necesitan SABER.

Ante estos nuevos retos, hay que ser lo suficientemente prácticos y replantearse el volver a dar las prioridades a nuestros objetivos, y entender que dados los nuevos tiempos y generaciones, en las prioridades de nuestros objetivos como movimiento memorialista debe ocupar el primer lugar el del SABER, para que se emplee gran parte de esos presupuestos, en que de una vez por todas, llegue esa parte de nuestra  historia más reciente  a los libros de textos y forme parte del currículum académico, no podemos consentir durante más tiempo esa gran laguna en la enseñanza.

Debemos considerar como prioritario este objetivo y para ello hay que invertir una parte muy importante de los presupuestos para la recuperación de la memoria histórica, y que esa enseñanza llegue a las universidades, institutos y colegios, a la cultura, a las nuevas tecnologías, que en definitiva son las materias con las que se están formándose nuestros jóvenes.

Y no quepa la menor duda que mediante el conocimiento serán ellos lo que en un futuro no muy lejano, consigan la Verdad y la Justicia, por la que tanto estamos y hemos luchado nuestra generación.

Tiempos estos en que también está cambiando lo que dimos en llamar “la recuperación de la Memoria Histórica”, es cuando debemos mantenernos firmes y saber que la memoria histórica es de todos los ciudadanos y ciudadanas y no de quienes creen tener el poder y estar en el uso de la verdad, ellos deben saber que la recuperación de la memoria histórica es un deber inexcusable de los poderes públicos, y una labor solidaria y sin ánimo de lucro de las mujeres y los hombres que formamos parte del movimiento memorialista y de la ciudadanía en general.

Tenemos que ser conscientes que más allá de los merecidos homenajes, las placas y las flores, más allá de la simple recuperación, lo que queremos es la restitución de esa memoria, la puesta en valor de los archivos, el reconocimiento público debido a tantas personas represaliadas, encarceladas, exiliadas o fusiladas que dejaron tras de sí una historia personal y familiar, queremos en definitiva que se haga justicia y se cumplan los derechos humanos que amparan a las víctimas del franquismo y a sus familiares, queremos que se cumplan las recomendaciones de la ONU y anular la ley de impunidad que aun sigue vigente en nuestro país.

Sólo así legaremos a las generaciones venideras una sociedad respetuosa, libre de interpretaciones interesadas de nuestro pasado y capaz de comprender, en todo su alcance, esa etapa de su historia sobre la que tienen derecho a saber y opinar.

Tenemos que ser conscientes que nosotros, el pueblo, ciudadanos y ciudadanas, somos quienes tenemos que decidir cómo actuar en la recuperación de la memoria histórica, es tiempo ya de que el pueblo decida las prioridades de nuestros objetivos y el destino de los “presupuestos”.

Nuestros objetivos y prioridades no deben ser utilizados en campañas electorales ya que, por experiencia, sabemos que luego no se cumplen las promesas, por eso hay que insistir en que el presupuesto que se destine para la recuperación de la memoria histórica, y el cómo invertirlo, corresponde a todos, al pueblo.

Y quiero terminar dejando esta reflexión mía: “Un pueblo que no conoce toda su Historia, seguirá estando encadenado y esclavizado al silencio, al miedo y volverá a ser avasallado”.

Mayo 2018

[1] http://www.derechos.org/nizkor/espana/doc/impuesp.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Memoria_hist%C3%B3rica

Memoria histórica es un concepto ideológico e historiográfico de desarrollo relativamente reciente, que puede atribuirse en su formulación más común a Pierre Nora, y que viene a designar el esfuerzo consciente de los grupos humanos por encontrar su pasado, sea éste real o imaginado, valorándolo y tratándolo con especial respeto.