La muñeca del día de Reyes

MuñecaLuis Antonio García Bravo
Abril 2016

Contaba aquella señora sentada junto al fuego de la chimenea, mientras atizaba la candela, rodeada de jóvenes que la escuchaban colocados en el suelo, no se sabe si un cuento, una historia o una leyenda; lo cierto es que comenzó su relato así:

No corrían tiempos buenos para los que aún seguían en la sierra tratando de luchar contra las injusticias de aquel régimen impuesto por la fuerza y que tantas muertes y desgracias trajo al país y al pueblo. Eran años de hambre, miedo y silencio.

El régimen por aquellos años se había afianzado como un todopoderoso y cada vez el cerco se iba cerrando más para aquellos hombres y mujeres que, tras aquellos tres largos años de guerra civil, se convirtieron en el último brazo armado de la República española.

El Árbol de los Prisioneros

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El Árbol de los Prisioneros

Fui un tallo de ilusión

Fui testigo de llanto, hambre y vejaciones

Fui arbolito espigado y rebelde

Fui mimado y regado por manos débiles, y temblorosas

Fui árbol joven de ilusión

Fue mi tronco salpicado de sudor de dolor y sangre

Yo a cambio les di

Sombra donde refugiarse e ilusión para vivir

Escuche sus llantos en las noches grises de dolor y lágrimas

Les cedí mí tronco para que leyeran y lloraran sus cartas

Yo soy el árbol del camino de los Prisioneros

De ellos aprendí

A ser fuerte y leal a la tierra donde nací

A superar adversidades y luchar por vivir

A ser libre y ayudar a los demás

Sus ideales Anarquistas, Socialistas y Comunistas

Y por eso cuando el viento de levante o de poniente mecen mis hojas Salen de entre mis ramas gritos que dicen

Viva la Republica y la Libertad

Diciembre de 2007

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