Ante el 14 de Abril, Día de la República

Por la III RepublicaLuis A. García Bravo

Se acerca el día 14 de abril, día en que todos los ciudadanos y ciudadanas que luchamos por conseguir que nuestro país España vuelva a ser republicana, lo celebremos en la medida de nuestras posibilidades, manteniendo ese espíritu de esperanza y lucha por los valores representados por la II República.Actos que según el lugar y las circunstancias, tienen mayor o menor difusión y se enfrentarán con mas o menos impedimentos, según la orientación del gobierno local.

En algunas localidades de nuestra piel de toro, no cabe esperar que se haga la mas mínima referencia, y en otras donde se han conseguido algunas reivindicaciones tras arduas batallas – no siempre contra la derecha – el panorama para este año 2012 nos sorprende con que, algunas de esas conquistas, prácticamente casi la hemos perdido, como es el caso de Algeciras, donde nos encontramos ante el debate de si se izará o no la bandera Republicana – acto devenido ya en tradición – en un mástil, en una de las redondas de la ciudad, hasta final de mes. Un pequeño homenaje a aquella esperanza democrática de nuestra historia, que creíamos consolidado, y que esta nueva corporación municipal, no parece estar por la labor.

Se olvidan quienes gobiernan en este país – y en la ciudad en cuestión – que cuando dicen que lo hacen en un estado de democracia , no se puede hacer siempre lo que se les antoja, ignorando los derechos adquiridos por los ciudadanos, aunque éstos no estén plasmados en ningún documento. Todo el mundo sabe que las tradiciones no suelen estar avaladas ante notario, sino por la movilización de los ciudadanos y la sensibilidad de las administraciones competentes. Cuando un ayuntamiento no respeta en el tiempo la celebración de los rituales simbólicos promovidos por los ciudadanos, como parece que pretende hacer el ayuntamiento de Algeciras, impidiendo por primera vez el izado de la bandera tricolor, está rompiendo un pacto consolidado y refrendado por las anteriores ediciones, en las que nunca se ha registrado la más mínima queja ni contratiempo. El valor de la democracia, en particular la que debe imperar en los ayuntamientos, consiste en respetar la libertad de expresión de las minorías, en lugar de actuar en el gobierno de las cosas, imponiendo a todos la supremacía ideológica gobernante, que interpreta el refrendo electoral, como un rodillo legitimado para anular cualquier signo público conmemorativo o de reconocimiento histórico, que no coincida con sus referentes confesados o inconfesables.

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