Título: Un valle de belleza y dolor
Subtítulo: La tragedia de la Sauceda
Autor: Luis Antonio García Bravo
Editan: Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar, Asociación de Familiares de Represaliados por el Franquismo de la Sauceda y el Marrufo
Producción editorial: Editorial Tréveris
Año de edición: 2014.
ISBN: 978-84-942800-0-9
A las mujeres asesinadas en El Marrufo
Luis A. García Bravo – Octubre 2012
Acebuche que creciste
contemplando la tragedia
de mujeres y de hombres
vilmente asesinados.
Dime, compañero,
¿acaso tú sabes
de mi abuela,
aquella del moño
recogido con peineta.
¿Qué delito cometió
para que con alambres
sus muñecas ataran,
la asesinaran y arrojaran
a la oscura fosa?
Yo, compañero, solo sé
que amaba la Libertad
y que cuando el disparo sonó
tu abuela gritó:
«¡Viva la República!
¡Y viva la Libertad!»
De la Sauceda al Marrufo
Lo que hice no lo se
pero atado con cuerdas fui
y de mi casa salí
Que largo el camino fue
donde gritos lamentos y llantos
en el camino al Marrufo escuche
Y que largo el tiempo fue
hasta que en las esclarecía del día
ante el borde de una fosa
me encontré
Y que lento el tiempo pasó
hasta que el tiro sonó
Y que largo el camino fue
hasta que en el fondo oscuro de la fosa
me encontré
Lo que hice no lo se
Pero muerto ahí quedé
Nuestro compañero el Acebuche
Luis A. García Bravo
4 de octubre de 2012
Hoy, en la más absoluta intimidad, como hacen las personas de bien, se recogían y limpiaban uno de los lugares mas significativos y escenario de crímenes horrendos que tuvieron lugar durante el otoño y el invierno de 1936 a 1937, tras la sublevación de un ejército rebelde que no dudó en pisotear la voluntad del pueblo español legalmente constituida desde las urnas, la II República.
Ese lugar no es otro que “La Fosa del Marrufo”. Hoy, con un día soleado de octubre, se daba por concluida tras unos meses intensos de trabajo la segunda parte del proyecto que lleva dicho nombre, la exhumación de quienes allí fueron vilmente asesinados. Meses de emociones que aunque se querían contener afloraban desde lo más profundo de nuestros corazones, traducidas en lágrimas, rabia y un profundo dolor desde nuestras entrañas. Ante el asombro de miembros del equipo, muy experimentados, no se podía comprender el ensañamiento que reflejaban los restos cadavéricos que se iban descubriendo de hombres y mujeres con claros signos de maltrato, muñecas atadas con alambres, cuerdas y piedras lanzadas a quienes una vez ajusticiados fueron arrojados a la fosa; tal grado de crueldad es lo que tuvo lugar en los crímenes que allí se cometieron.
Pero hoy, aun cuando sabemos que hemos cumplido con nuestros objetivos de unos trabajos bien hechos técnica, huma e históricamente, cuando sabemos que tras nosotros quedan momentos muy importantes en la historia de nuestro país, momentos de emociones, recuerdos y trabajo compartidos en equipo, cuando va llegando el momento de dejar el lugar, vuelven a aflorar los sentimientos y esa sensación inexplicable que nos queda a los seres humanos cuando abandonamos un lugar.
