Aquella ventana

Casa Juan

Luis Antonio García Bravo

Y se sentó frente a la ventana y mirando hacia el exterior, dejó volar su pensamiento, trasladándose al tiempo de su niñez, hacia aquellos días de calor donde escuchaba el ruido de las chicharras y de algún que otro piar de pajarillos buscando la sombra en el corazón de un árbol.

Recordó a la única mujer que con la que compartió el amor de toda una vida, siempre juntos, hasta el día en el que ella partió para siempre.

Pareció volverla a ver al otro lado de la ventana, sonriente, enviando con su mano un beso al viento, para posarse sobre él, envuelto con el aroma de la jara, del jazmín y de la madre selva.

Quiso asomarse a la ventana, pero despertó y volvió a escuchar el ruido de las chicharras y el piar de algún pajarillo buscando la sombra en alguna rama.

Junio 2015

 

La Casa de la Curva

La casa de la curvaLuis Antonio García Bravo

Leyendas y relatos cortos

Pasaba y sigo pasando por un lugar donde hace muchos años existía una casa, la cual aunque deshabitada y abandonada, llamaba la atención pues su ubicación que de seguro en un principio fue en el camino hacia el pueblo, cuando pasó el tiempo se construyó una carretera y la casa quedó justo en la curva.

Yo cuando sigo pasando por la casa de la curva y son tantas las veces las que me he fijado en ella que se me ocurrió contar esta especie de leyenda, que como cualquier otra leyenda siempre estará entre lo que fue y lo que pudo ser.

La tragedia de la Sauceda

Portada del libroAlberto Ramos Santana

Desde que conocí a Luis García Bravo, hace ahora poco más de diez años, casi siempre, en nuestras conversaciones, hemos hablado de La Sauceda y El Marrufo. Luis, uno de lo pilares en la provincia para la consolidación de la Memoria Histórica sobre la represión franquista, mantuvo siempre una perseverancia a prueba de contrariedades e incomprensiones, para lograr que se investigara, primero, y se excavara finalmente, la fosa común que, era conocido, existía en La Sauceda. Allí, en el cortijo de El Marrufo, en el valle de La Sauceda, entrada natural desde la sierra de Cádiz hacia Málaga, se formó un frente de resistencia republicana, aplastado finalmente por varios bombardeos, a los que siguieron una enorme e inhumana represión.

Tras años de trabajo riguroso, honesto y fiel a las fuentes documentales y orales, el objetivo se logró cuando, en el verano de 2011, aparecieron los primeros restos humanos enterrados en la fosa común, cerca de un acebuche.

Ahora, Luis ha cerrado parcialmente -nunca lo hará del todo- este capítulo de su vida que comenzó con su primera visita, hace ya muchos años, a La Sauceda, y lo ha hecho escribiendo un libro pleno de emotividad, en el que da cuenta de lo que ocurrió en el lugar. Un libro que, estoy convencido, le ha costado escribir, al tiempo que ha debido ser una liberación, un libro en el Luis cuenta desde la leyenda del zorro, hasta los trabajos de localización de la fosa de El Marrufo, pasando por la vida cotidiana del lugar, la represión y la presencia simbólica del acebuche.

Ya puede decir Luis García Bravo, con legítimo orgullo, que cumplió su promesa personal, con las víctimas de la represión franquista en La Sauceda de hacer resplandecer «Verdad, Justicia y Reparación».

Publicado en CALLE ANCHA

La Nube y el Sol

La nube y el solLuis Antonio García Bravo

Y sonó la campana de la iglesia
Cuando las nubes sombra al pueblo y al campo dio
Y en un rincón el sol
A las amapolas alumbró
Ya recoge los aperos mi amigo el labrador
Y en su correr hacia el pueblo una amapola arrancó
Para entregársela a su amada
Quien su llegada espera deseosa de su amor

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