El día del Padre

Luis A. García Bravo

Día del padreAyer fue el día del padre para quienes como yo tienen la gran suerte de  tener una familia numerosa. Este día comenzó desde muy temprano sonando el teléfono y mandando whatsapp de aquellos hijos que están trabajando fuera y a los que viven en la misma ciudad, también para felicitarte y además aprovechar, para darte alguna que otra broma.

Todo eso es muy entrañable y bonito y que además de gustarme personalmente me enorgullece que junto a mi compañera hayamos formado una gran familia. Pero lo que más te llena de felicidad son esas vocecitas de las más pequeñas que te dicen felicidades  abuelo, que palabra más grande es cuando alguien tan inocente te llama abuelo.

Todo como digo fue muy entrañable durante el día de ayer y sin lugar a duda fui muy feliz al pensar que aunque a mi familia como a la de casi todos los españoles de alguna u otra forma también les haya afectado, lo que llamamos crisis en los momentos actuales que vivimos, me tengo que dar por satisfecho porque podemos acostarnos sabiendo que nuestros hijos y nietas  más o menos tienen para un plato de comida diario.

La ventana de los sueños

La ventana de los sueñosLuis Antonio García Bravo

Abrí esta ventana para ayudar y aunar voluntades por la justicia y la historia de todos aquellos hombres y mujeres que lucharon, sufrieron y murieron. También por la de sus familiares, que recibieron todo tipo de vejaciones sólo por defender los  ideales de la República y de la Libertad.

Quizás soñé demasiado y esperé que lo consiguiéramos entre todos juntos. Pero la realidad es que después de tantos años de lucha hemos conseguido muy poco, comparado con lo que ellos dieron por España. Alguien puede pensar o decir que se han con seguido cosas, y es verdad —aunque no todo lo que se debiera— en lo concerniente a la Historia, pero no así en lo relacionado con los derechos humanos y mucho menos con la Justicia.

La fuente y el prisionero

La fuente del camino

Luis Antonio García Bravo

Quiso el prisionero beber agua, y alzando sus manos esposadas llamó la atención de sus guardianes gritando:

—Señor guardia agua por favor.

Los escoltas dirigieron sus miradas hacia el cabo, quien con un gesto de su cabeza asintió para que le dejaran acercarse a la fuente del camino.

Al contemplar el prisionero su rostro reflejado en el espejo del agua se sorprendió. Al verse tan demacrado, sucio y herido comenzó a sollozar.

Puso sus maltratados labios en el chorro y recordó aquella fuente del camino donde se paraba cuando era un niño y bebía agua fresca y dulce. O cuando ya era más mayor y volvía una vez terminada la faena, y se detenía junto la fuente para lavarse la cara y las manos y llegar limpio a casa.

Sintió de lleno la tristeza al evocar aquello tres largos años de guerra, cuando tuvo que huir al monte, y como aprovechaba cada vez que se acercaba a la fuente para calmar la sed en ella.

Perdido entre los recuerdos que el agua reconstruía en su cabeza escuchó la voz malhumorada y autoritaria del cabo que gritaba:

—Venga ya está bien, sigamos.

Un guardia que estaba a su lado le apartó con un empujón de la fuente, y al emprender de nuevo el camino, el prisionero volvió la mirada hacia atrás pues sabía que ya nunca más volvería a beber agua tan dulce y fresca.

Julio 2015

Aquella ventana

Casa Juan

Luis Antonio García Bravo

Y se sentó frente a la ventana y mirando hacia el exterior, dejó volar su pensamiento, trasladándose al tiempo de su niñez, hacia aquellos días de calor donde escuchaba el ruido de las chicharras y de algún que otro piar de pajarillos buscando la sombra en el corazón de un árbol.

Recordó a la única mujer que con la que compartió el amor de toda una vida, siempre juntos, hasta el día en el que ella partió para siempre.

Pareció volverla a ver al otro lado de la ventana, sonriente, enviando con su mano un beso al viento, para posarse sobre él, envuelto con el aroma de la jara, del jazmín y de la madre selva.

Quiso asomarse a la ventana, pero despertó y volvió a escuchar el ruido de las chicharras y el piar de algún pajarillo buscando la sombra en alguna rama.

Junio 2015

 

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