Luis Garcia Bravo
Año 2010

Es una de esas tarde del mes de junio, cuando el sol comienza a ser clemente con los humanos y decide de darles una tregua tras el calor del día, corre un viento de levante, muy tenue, quizás intimidado aun por el sol.
Sentado bajo un arbusto solo oigo el piar de los pajarillos que anidan por estos lugares , quizás, estén contentos tras las horas pasada de calor, no hay nada mas que interrumpa la paz de estos momentos, lo que me produce una sensación de relajamiento y paz formidable que casi me hace caer en el sueño, con los ojos entre cerrado miro hacia el azul del cielo y veo planear un aguilucho, diría que es un águila culebrera, pero no soy ningún experto, lo que me llama la atención es su quietud en el aire mirando hacia abajo, de seguro que habrá visto su cena, la veo quieta es como si la hubieran pintado en un lienzo azul, de pronto recorta hacia un costado y sigue su vuelo, sigo con la mirada hasta perderla en la lejanía.
